Tunkashila

Nuevo Single

“Una lancha, la noche, la nube.
Remamos en el Océano de Dios,
con Su Gracia y Su Socorro.”
Jalal U Dîn Rumi 🕊️

Flotando sobre las aguas sagradas del cenote encantado
Hemos podido sentir y ser testigos
Del inmenso poder del Gran Abuelo Tunkashila
Del poder de su aliento disolviendo la nube negra,
Extinguiendo La sombra del Dragón de las Tormentas
Del resplandor de su mirada
Y del feroz aliento de sus fauces llenas de relámpagos y truenos
Capaz de llevarnos al límite de nuestras fuerzas
Para arrancar del fondo de nuestras entrañas la voz, el canto,
Las palabras mágicas capaces de atravesar los confines del universo,
Aquello que nos vuelve magos -o que nos recuerda que siempre lo fuimos-,
y que nos da el derecho de reclamar el poder infinito de la creación,
y finalmente ser uno con Tunkashila, Gran Misterio, Aliento Divino.

A través de la experiencia divina e íntima del temazcal he ido comprendiendo (en destellos) los poderes que yacen en cada uno de nosotros.
 

En la oscuridad del vientre de la madre he conocido algunos de los cantos más bellos que el universo nos ha regalado a través de hermanas y hermanos que fueron capaces de canalizarlos. Ellos como semillas han sido esparcidos hacia todas direcciones a través de mensajeros, del viento, o de los relatos compartidos alrededor de los fuegos sagrados.
 

Y una mensajera por excelencia ha sido mi querida hermana Olga quien justamente en la oscura humedad del temazcal me hizo conocer este hermoso canto nativo-americano.
 

Toda mi vida he usado el conocimiento de la música, de sus armonías y de las formas de plasmarla para enmarcar estas medicinas ancestrales, resaltando su brillo como verdaderas joyas del universo.
 

No tengo palabras para narrar la experiencia de la comunión que puedo vivir al abrir mi visión hacia la inmensidad de la noche y su manto de luz. Y tampoco quisiera fijar con palabras esas visiones tan espléndidas y tan íntimamente personales que la medicina del canto nos puede dar a cada uno de nosotros. Prefiero dejarte escuchar y viajar hacia tu propio universo interno. Y creeme que atesorare lo que me quieras tu contar de tu experiencia, de los paisajes que se te manifiesten, de los mensajes que te lleguen.
 

En las mitologías de nuestros hermanos Lakotas, se habla de que Tunkashila en el comienzo creo a la primera mujer. En los libros sagrados del oriente se habla del primer hombre. Mas siento yo de que para el aliento divino en su origen, nunca hubo separación y que las polaridades que siempre nos han regido son propias de la naturaleza humana, hasta que llegue el momento que seamos capaces de romper el sello, de abrir la puerta y entrar en el templo en el cual se tiene que llevar a cabo el matrimonio sagrado, y fundirnos en Espíritu, y aprender el idioma de lo eterno libre de toda contaminación.
 

Muy a pesar de las antiguas reglas que nos han advertido del poder neutralizador de la sangre de las mujeres dentro del temazcal, he hecho caso omiso, confiando en ellas y en el poder protector de mi propia postura de servidor y guardian, para darme el lujo de escuchar en la oscuridad, el canto vivo, las palabras de fuego y la sabiduría silenciosa de la ofrenda sagrada.

Después de todo todavía sigo aquí, compartiendo y uniéndome a ese puente de luz sin importar si mi nombre quedará grabado en sus baldosas, o reconocido por los guardianes de las grandes tradiciones y sobre todo confiando que Gran Espíritu “Tunkashila” sabrá lo que albergan mis pensamientos y mi corazón.

Desde el Alma.

 

Pedro Vadhar.

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